martes, 15 de enero de 2013

33ª COMPETICIÓN: IV DUATLÓN CROSS VIMIANZO: ¡ESPARTANOS: HU-HA!

 Domingo, 13/1/13, 11:00 h.
IV Duatlón Cross de Reis, Vimianzo
Distancia: 5.4 km + 21 km BTT + 3.6 km
Inscripción: 3 euros
Dificultad: Media (con lluvia)
Tiempo: 1h 42'
Tiempo del 1º: 1h 27' ( -15')
Puesto: 19º de 80
Avituallamiento: fruta, aquarius, agua.
Trayecto desde Betanzos: 85 km - 1 hora
Puntuación: 7/10
Repetiría: DUDOSO (si llueve NO)
Definitivamente, no me compensa. Ya en frío, creo que los duatlones cross se han acabado en una larga temporada. Por un lado, madrugón de domingo (que implica vida "monacal" del sábado) + 2 horas de coche + gasoil e inscripción + frío-lluvia-barro + 2 horas quitando barro a ropa, bici... + puesta a punto de la bici + cabreo de mi novia por llenar todo de barro... en el otro lado de la balanza, 100 minutos de "diversión". Pues viéndolo así... empecemos por el principio...

8:00 h. La alarma me recuerda que soy masoca. Hoy toca sufrir de nuevo en la montaña. ¿Por qué? La última vez dije que más montaña no (y también la anterior...). En fin, a levantarse. Al subir la persiana veo que no va a ser divertido. Confío en el circuito del año pasado mientras desayuno. Preparo todo con la ayuda de Patri y como siempre salimos tarde (por mi culpa, claro). De camino, la temperatura va bajando rápidamente y los limpiaparabrisas no dan más de sí. "Tienes que echarles aceite" - me dice Patri. "Sí", le respondo, mientras mi cabeza dice 
"mejor que no lloviera, no?". Paso Baio y me arrepiento de no haber mirado el google maps, solamente recuerdo que hay que desviarse a la izquierda. Por suerte, mi memoria no es tan mala y acierto con el desvío a la primera. Aparcamos a escasos 50 metros de la salida (boxes) y no llueve. A unos metros se abre la puerta de una furgoneta y bajan 4 fenómenos; de no ser por el color, yo diría que son el equipo A: el "esteiro team" esta vez está formado por 4 componentes, a este ritmo montan un equipo seguro. Cruzamos unas palabras a escasos 25 minutos para la salida. Aprovecho para coger el dorsal y... a jarrear. Todo el mundo a cubierto. Cinco minutos después para y tengo tiempo a soltar las piernas en la bici (poco más), dejarla en boxes y trotar 3-4 minutos. Vuelve a llover. "Tranquilo, Jose, el circuito es fácil" - me digo a mi mismo. Pero tengo la mosca detrás de la oreja. El comentario en el foro de "este año hay más monte" me da vueltas en la cabeza. Pero ya no hay vuelta atrás. Por suerte, el "speaker"
nos recuerda antes de salir las normas más importantes y avisa que "solamente hay 2 tramos con barro", uno de ellos más difícil (aún estoy buscando esos tramos). Miro al cielo. La que se avecina. Voy al coche a por una bolsa de plástico para que no estén mojadas las zapas de ciclismo en la transición (qué ingenuo). Un par de progresivos, me despido de Patri (nunca mejor dicho, con el día que estaba se fue para el coche) y me coloco con "el equipo A" en la línea de salida. En ese momento me vienen a la cabeza un montón de recuerdos, desde mi debut en esto justo el año pasado en esta misma prueba hasta hoy. Le doy un "click" a mi nuevo garmin 10 para que me localice y pongo el "modo ON" en el botón competición. La salida se alarga un poco por los fotógrafos, y aprovecho para llegar hasta la 2ª-3ª fila y sacar la cabeza, a ver si por lo menos salgo en alguna. Justo al asomar la cabeza el alcalde hace sonar la bocina y todos a correr. Bien, no llueve. La primera recta la tomo con calma, estoy casi sin calentar.
Al coger la 1ª curva a la derecha, se me rompen los esquemas. Pensaba que al haber prueba del campeonato gallego en Ribadumia habría menos nivel, pero llevo bastante gente delante. No soy una liebre, pero me defiendo a 2 patas. Así que nada de calentar, a sufrir desde el principio. Quito "velocidad diesel" por "a lo que des" y sufro por adelantar posiciones. Correr por el mismo trazado del año anterior me motiva por la facilidad del recorrido y sigo a buen ritmo. Tras 1 km me sitúo en torno al puesto 15 y a mi lado aparece Juan, del "Esteiro
Team". Es buen rodador así que confío en poder ir a su ritmo hasta la transición. De repente nos pasa uno y me "pongo a rueda". Me olvido de Juan y sigo a tope. El circuito no es duro pero el ritmo sí. Por suerte no hay demasiado barro y llego a la T1 bastante limpio y entero en menos de 22 minutos. Empieza a llover pero una vez en carrera ya da igual. La transición no es muy rápida porque los guantes son gordos y no doy abrochado el casco, pero en menos de 1 minuto y después de un par de sustos en el suelo resbaladizo de boxes empiezo a dar pedales. Al final de la recta me espera Patri para hacer la foto, pero llevo a uno pegado y me creo que estoy en el sprint final de los Campos Elíseos y sólo giro la cabeza un segundo. Acelerado como siempre, las pulsaciones no bajan y el lactato se dispara. "Jose, que queda un mundo" - me dice la experiencia, pero soy cabezón y sigo tirando. Los primeros km el circuito se repite y confío en adelantar puestos. Unos metros más adelante mi cabeza se bloquea: uno de los organizadores nos desvía hacia
el monte. "Venga, no pasa nada", son los tramos que dijo el speaker. A los 50 metros subo piñones y cierro los ojos. El surco para meter la rueda es pequeño y la zanja de al lado grande. El barro tampoco ayuda pero consigo hacer equilibrio hasta que el de delante cae y yo con él. Cuando me incorporo me pasan 2 por al lado que casi me atropellan sin avisar, pero de éstos tiene que haber en todos lados. No me atrevo a subir en esa zona y corro unos metros con la bici en la mano. Me vuelvo a subir y sigue el barro. Los siguientes 2-3 km la imagen no varía: surco o piscina. "Olvídate de volver limpio" - me digo, mientras meto la rueda en una piscina y dudo entre hacer un largo o dar pedales. Después de otro par de sustos, un desvío a la derecha nos devuelve al asfalto, en bajada. En vez de recuperar, creyendo que ya había terminado la vuelta, doy pedales para coger a 2 participantes. Lo consigo y en ese momento nos vuelven a desviar a la derecha, al monte de nuevo. Perdón, al barro. Otros 2-3 km aún más duros que los primeros. En ese momento me acuerdo del 
"speaker" de forma muy cariñosa y pienso en invitarle a una caña a la llegada... Mis piernas parecen plomos y ya no sé si ir por el barro, por el agua o corriendo. Hago el amago de caerme un par de veces y cuando mis piernas no dan más de sí... empieza a granizar. Por suerte, llego otra vez a un tramo asfaltado, pero casi no puedo abrir los ojos entre el granizo y la tierra que tengo en las lentillas. La compañía de otros 2 sufridores me ayudan a completar la 1ª vuelta más muerto que vivo. Al pasar por meta dudo en abandonar, esto no es para mí. Pero con todo lo que había hecho para llegar hasta ese momento no era plan de dejarlo, así que a sufrir. Eso sí, cambio a modo diesel al empezar la 2ª vuelta. En la 1ª, me pasarían unos 10 participantes. Ahora ya me daba igual quién me pasara, sólo pienso en llegar entero a la T2. Aprieto en el tramo de asfalto y cuando empieza el monte... vuelvo a caer. Hago un pequeño tramo corriendo y adelanto a un par de ciclistas (no es broma), me subo otra vez y aprovecho el tramo embarrado para "masajear" el trasero, vaya forma de rebotar. El botellín no invita a beber e intento pensar en cosas positivas.
Por suerte, los que me adelantan no van mejor que yo y me hace sonreír, con la pinta que tienen como debo de ir yo... así que sonrío delante de cada fotógrafo, al menos salir decente en las fotos... aprovecho el tramo intermedio de asfalto en bajada para tomarme un gel y beber agua-barro. justo antes de volver a caer (ésta vez en piscina, + 2 kg) me doy cuenta que el cambio no funciona, está completamente lleno de barro (como si tengo que ir corriendo lo que falta...). Por "suerte" (ya me daba igual), ya no llueve y al menos sólo me preocupo del circuito, a 3 km de la T2. Me doy cuenta que el "speaker" quiso decir que sólo había 2 tramos "asfaltados" en vez de "embarrados", en el momento que toco tierra y me siento Benedicto XVI al bajar del avión. Llego a la T2 más feliz que una perdiz y no veo demasiadas bicis, buena señal. Los del "Esteiro Team" no me han pasado, así que no lo debo haber hecho tan mal. Ahora sí, me calzo mis
Asics Trabuco en un abrir y cerrar de ojos y salgo disparado, en el momento que veo que algo ha fallado en mi garmin 10, se ha parado (es lo que pasa cuando pruebas cosas nuevas el día de la competición). Ya me da igual, sólo pienso en dar un paso detrás de otro, ésta vez en "modo escafandra", debo llevar 3 kg de lastre en cada pierna. Saludo a Patri al final de la recta, pero no sé si me reconoce o cree que soy el enterrador. En la curva aprovecho para mirar hacia atrás y viene un corredor a escasos 30 metros. Mi cansancio me dice que me va a adelantar, pero las horas de entreno me obligan a pelear la posición hasta dónde pueda, así que aprieto los dientes y pienso en lo poco que queda. Recuerdo el primer trazado, no demasiado complicado y obligo a mis piernas a acelerar. La escasa motivación que me quedaba se la queda un policía al desviarnos por otro camino... ¡al barro de nuevo! Ahora ya no me lo pienso y paso de esquivar los charcos, voy a por ellos. Al menos refresco los pies. Los 2 km intermedios de este sector son iguales que en la bici, todo barro, así que confío en no torcerme un 
tobillo y alcanzo a 3 corredores aprovechando mi escaso valor por mi vida, metiéndome en toda cuánta piscina y tramo embarrado había. Ya en la reserva, un par de participantes aún en la bici me recuerdan lo afortunado que soy en ese momento y me obliga a apiadarme de ellos. Mis buenos pensamientos me regalan el final del suplicio y llego al último km, de nuevo en la carretera. Miro hacia atrás y no viene nadie, voy a poder "disfrutar" los últimos metros y conseguir que nadie me adelante. Pero la recta de meta es larguísima y no estoy precisamente para dar saltos de alegría. Con todo, aprieto los últimos metros para arrancar un par de aplausos, menos es nada. Se acabó. Un aquarius casi de penalti me recuerda que aún estoy vivo y mi novia Patri aún me reconoce (a duras penas). Me giro para ver llegar a los demás y me parece imposible estar tan sucio como ellos... Llegan los miembros del "equipo A" y comentamos la prueba. En ese momento declaro a mi Rockrider "bici de paseo", se acabó la montaña para mí. Empiezo a tener frío y 
antes de cambiarme aprovecho para inmortalizar el momento, hay cerdos más limpios. Saco una foto con mi compañero de fatigas en la bici (a la izquierda), él me pasaba en el barro y yo le pasaba en el asfalto, llegando a escasos segundos detrás de mi a la meta. También con el "Aníbal" del "Esteiro Team", alias Jaja, y antes de morir de frío me cambio de ropa como puedo en un aseo (no había duchas). Antes de irnos, aún quedaba otra parte dura: lavar la bici. Delante de mí, unos 15 participantes, una sola manguera, el suelo encharcado y vuelve a llover mientras sigo temblando de frío y con la cara embarrada porque aún no me la había visto en un espejo... Definitivamente, esto no es lo mío, aunque ha sido un buen broche al cross. Saco "lo más gordo" con un par de manguerazos y después de despedirme de los conocidos me subo al coche con los pies embarrados y la piel de gallina. Ahora ya estoy seguro, al 100%, lo que significa masoquismo. En el camino de vuelta le voy contando mis batallitas a Patri mientras me 
acuerdo del Prestige y digo "Nunca Máis", aunque estoy seguro que en el próximo duatlón cross popular que haya me lo volveré a pensar...
En fin, lo que se presumía una prueba divertida, suave, animada... se convirtió en una mezcla entre lucha espartana y corral agrícola... A ver, a los que les gusta la montaña (que son los que vienen a estas pruebas, no los cagaos de carretera como yo) aquí se lo pasaron pipa. Yo a ratos, los menos, la verdad. En cuanto a la organización, quitando un par de errores como no disponer de duchas a la llegada (aunque sea en agua fría y calzones, a alguno lo echaron de casa fijo) y no apuntar los tiempos y puestos a la llegada (con un paraguas, un boli y una hoja los puestos y con un cronómetro de 10 euros que memorice 100 laps los tiempos), el resto de 10, como el año pasado. Lo que aguantaron los voluntarios en cada cruce con la que cayó y el día que hacía es para quitarse el sombrero (y sin paragüas). Para que apreciéis un poco mejor "mi estado" al llegar a meta (la verdad, para que os riáis un poco de mi locura), os dejo este par de instantáneas, una imagen vale más que mil palabras (y esto es por fuera, por dentro aún estaba peor...).

Ya en frío, recuerdo con orgullo el haber estado ahí, peleando hasta el final, pero con el chip cambiado para meterme ya de lleno en la preparación de los duatlones de carretera que empiezan el mes que viene... ¡nos vemos en el duatlón de Lugo!

PD: aún no me había visto la cara (sin comentarios).

Como he conseguido más fotos de la prueba, os dejo esta pequeña presentación para que los que no hayáis podido ir os animéis para el año que viene...




4 comentarios:

  1. Anónimo3/2/13 15:58

    Hola, felicidades por el blog. Me llama la atención la cuota de inscipción de 3 euros de este duatlón-cross, comparado por ejemplo con los 27 euros del duatlon de sevilla, al cual pensaba apuntarne, pero viendo el abuso que se cometen con las cuotas prefiero quedarme en casa. Un saludo y mucha suerte con tus retos.

    javier.

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  2. ¡Hola, Javier! Gracias por la parte que me toca... A ver, vamos por partes. En el triatlón, al igual qne en la mayoría de deportes, hay multitud de pruebas y precios. Lo que hay que saber es buscar bien y qué es lo que queremos. Me explico. Este duatlón es popular del todo, es decir, ni se toman tiempos, ni hay duchas, todos son voluntarios... vamos, hecho con cariño pero con los mínimos. Hasta el año pasado era gratis y ahora pusieron 3 euros de forma simbólica para que no se apuntara gente que al final no viniera. De todas formas, no hay muchas pruebas como ésta (aquí te das cuenta de si una prueba está hecha con cariño hacia este deporte o es simplemente para ganar dinero y promocionar la ciudad). Los duatlones de la federación gallega cuestan 10 euros (+ 12 euros más si no estás federado), pero cuentas con jueces, tiempos... En los triatlones pasa igual, hay pruebas "marca vip" por 50 euros y otras populares por 20... Lo que te quiero decir, en resumen, es que busques (por internet) porque seguramente habrá pruebas más económicas para participar y pasarlo bien. Y si no las hay, te animo a que participes igual, todo es cuestión de tomar un par de copas menos y disfrutar de nuestro deporte, no? Confiemos en que los precios bajen... Mucha suerte si al final te animas a hacer el duatlón de sevilla y a ver si coincidimos en alguna prueba!! Un saludo!

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  3. Anónimo4/2/13 11:50

    Gracias compañero, pero veo que la cosa se está desmadrando, cada vez las cuotas más caras y peor organizadas. La última media maratón que corrí (15 euros), se acabó el agua en el primer avituallamiento y la bolsa de regalo fue de pena, ni una botellita de agua de esas de los patrocinadores. El afán de lucro de algunos organizadores le quita todo el encanto a las competiciones populares. Antes se corría gratis o por muy poco, sin jueces ni cronometrajes ni historias, y ahora mucha pompa y oficialidad, muchos patrocinadores y una clavada de precio para luego hacer una chapuza. Seleccionaré algunas pruebas al año, que se que no abusan con el precio y que cumplen bien, para así matar el gusanillo competitivo. Pero el cariz que va tomando este mundillo cada vez me gusta menos. Y además se está perdiendo la educación y el respeto entre los mismos participantes, con fatas de compañerismo alucinantes. Es lo que tiene este fin de ciclo, el ser humano ya no da para más, supongo.

    Saludos.

    Javier.

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    1. Hola de nuevo, Javier. Lo primero de todo es que quiero que sepas que opino igual que tú. Lo malo es que ni tú ni yo podemos cambiar nada (por desgracia). En el último año el triatlón ha sufrido un "boom" parecido al padel hace unos años y, aunque por un lado es positivo, también es negativo en el sentido que en cualquier prueba se acaban los dorsales. Eso significa un aumento de precio porque los organizadores (no todos) dicen: "si se llena, aunque lo pongamos más caro se llena igual". Y por desgracia se llenan. ¿Qué hay gente que está dispuesta a pagar 400 euros sólo en inscripción por participar un día? Pues sí, es lo que hay. Por otro lado, también opino como tú en lo de la educación. Hay de todo, pero cada vez se respeta menos (sobre todo en el agua, que te pasan por encima sin preocuparse) y no respetan ni ayudan nada, todo vale para ganar "5 segundos". De todas formas, como ya te he dicho, te animo a buscar pruebas que se hagan con el corazón, a unos precios decentes, y a participar con educación y respeto para enseñarle a todo el mundo el espíritu de colegueo que existe en este deporte. Yo lo seguiré haciendo, pase lo que pase... Un saludo!!

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